lunes, 31 de octubre de 2011

SENDA DE LUZ

Ama a quien te ha creado, sé sencillo de corazón y rico de espíritu;
no sigas a los que caminan por el camino de la muerte;
odia todo lo que desagrada a Dios y no abandones los preceptos del Señor.
No te enorgullezcas; sé, por el contrario, humilde en todas las cosas;
No te glorifiques a ti mismo ni concibas malos propósitos contra tu prójimo
y no permitas que la insolencia y la hipocrecia dominen tu alma.

Ama a tu prójimo más que a tu vida. No mates al hijo en el seno de la madre
y tampoco lo mates una vez que ha nacido.
No abandones el cuidado de tus hijos, enséñales el amor a Dios.
No envidies los bienes de tu prójimo ni frecuentes a los orgullosos,
sino acercate a los humildes y a los justos.

Acepta todo como un bien, sabiendo que nada sucede sin el permiso de Dios.
Ni en tus palabras ni en tus intenciones ha de haber doblez,
pues la doblez de palabra es una trampa.
Sé generoso con tu prójimo y no digas que algo te es propio.
No tengas las manos abiertas para recibir y cerradas para dar.
Ama como a la niña de tus ojos a todo el que te predica la Verdad.

No seas remiso en dar ni murmures cuando das.
Guarda lo que recibiste, sin quitar ni añadir nada.
El malo ha de serte siempre odioso y siempre debes juzgar con justicia.
No seas causa de división, sino procura la paz, reconciliando a los adversarios.
Confiesa tus pecados. No te acerques a la oración con una mala conciencia.
Así serás luz para muchos que caminan a oscuras...

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